Celebración del Día del Marino Mercante


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Llegamos al 215º Aniversario de la Creación de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”.

“Con frutos y Marina propia haremos una Patria rica y opulenta.” Pronunció Pedro Antonio Cerviño, primer director de la Escuela, en el discurso inaugural que denominó “El Tridente de Neptuno es el Cetro del Mundo”.

Qué ha cambiado desde entonces?. Que aspecto geopolítico contradice los principios enunciados por Manuel Belgrano al impulsar la creación de la Escuela y las palabras que aquel Director declamó con tanta vehemencia?.

Nadie puede negar la evolución de la ciencia en este período, como tampoco el aumento exponencial de la población mundial y el incremento del comercio internacional. Pero la República Argentina no se ha movido de su lugar geográfico, continuamos estando en el final de un continente. Seguimos siendo una zona que es terminal de línea.

Es más, la construcción del Canal de Panamá liberó a los buques que se dirigen hacia oriente de la obligación de buscar el Cabo de Hornos como paso entre los Océanos Pacífico y Atlántico. Con una necesidad mayor a la que existía a fines del Siglo XVIII sigue siendo un desafío para nuestra región contar con una Marina Mercante capaz de colocar nuestras mercaderías en los centros de consumo mundial.
Cuántas veces y a cuántas personas le hemos transmitido la importancia de la Marina Mercante desde que fuera destruida en la década del 90?.

Todas estas preguntas han tenido respuestas verbales y respuestas en los hechos. Nada ha cambiado sustancialmente desde el Decreto 1772/92. El Decreto 1010/04 permitió “nacionalizar” las condiciones de trabajo en los pocos buques que desarrollan el cabotaje nacional con bandera extranjera pero “tratamiento argentino”.

Desde 1992 se promete una Ley de Marina Mercante que permita que nuestra actividad sea competitiva y pueda comenzar a desarrollarse. Desde hace pocos años se ha hablado de dos proyectos de Ley, ambos originados en el oficialismo, con algunas diferencias entre sí, pero la norma general no está en los primeros puestos de la agenda y nos acercamos al fin de año esperando ansiosamente que la República Argentina, como Estado Soberano, defina su Política Naviera y se encamine a reconstruir la herramienta del Comercio Exterior.

La Ley de Marina Mercante no es una deuda de los Poderes del Estado con los Marinos Mercantes, es una deuda que tienen con toda la sociedad. El desarrollo de nuestra industria permitiría conservar en el país enormes valores de flete que hoy se giran al exterior. La actividad así impulsada recrearía una gran cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos.

Ante este panorama, podría parecer razonable resignarse a que este será el estado de situación de nuestro sector hasta que ocurra el milagro de que los representantes del pueblo asuman que el País que gobiernan es, fundamentalmente, Marítimo.

Sin embargo, por ser herederos de una larga tradición institucional, debemos ser naturalmente perseverantes en la tarea. Estamos llamados a mantener la Esperanza con firmeza y a incrementar, mejorar y desarrollar mejores métodos para acercarnos a nuestros gobernantes y representantes hasta que puedan ver con claridad cual es el camino que se debe emprender.

Por ser los profesionales que ejercen activamente los Intereses Marítimos Nacionales, debemos ser los impulsores de la difusión de estos principios y su vigencia.

Por tradición, costumbre y clara voluntad continuamos mirando al futuro responsablemente, apostando a la formación y capacitación de los futuros colegas y al cumplimiento de las obligaciones de capacitación permanente de todos los Oficiales Maquinistas Navales.

Y es muy difícil que nos puedan convencer de que lo mejor es dejar que las cosas sigan igual. Es por ello que nos decidimos a Celebrar con total energía de Día del Marino Mercante. Recordar con toda firmeza las enseñanzas del pasado, revalorar el orgullo de pertenecer a la clase de hombres que en la soledad del mar construyen una parte de la Patria y renovar el ánimo para continuar luchando por algo que le pertenece a la Sociedad Argentina y se encuentra en nuestras manos.

“Toda Nación que deja hacer por otra una navegación que podría hacer por ella misma, disminuye sus fuerzas reales y relativas a favor de sus rivales. Los recursos del Estado Vendedor, quedan, por necesidad, en manos del Estado Navegante”. Manuel Belgrano.

El que se anime a discutir este principio, que se ponga de pié y levante la mano.

FELIZ DÍA DEL MARINO MERCANTE.